De manera personal, creo que el indígena latinoamericano, puede enseñarle a existir al moderno-occidental, al hombre que razona y raciona tanto las relaciones sociales que las lleva al absurdo; y es que, no es absurdo que la violencia, el hambre, la guerra, la muerte, la desaparición de las selvas, los bosques, las montañas, los ríos, la devastación de las especies con la que compartimos el suelo y el cielo, y la del hombre mismo, se haya convertido en un necesidad, para vivir.
Yo como otros, creo en ustedes, los asumo como altermundismo palpable, porque ustedes tienen los elementos que pueden cambiar el planeta: solidaridad, respeto a la naturaleza, ayuda mutua, pertenencia; porque ustedes no invitan lo que les sobra, ustedes comparten de lo que tienen, porque ustedes creen en el otro, porque en el otro se reconocen a sí mismos; con ello pueden reestructurar al mundo, y no sólo en su sistema económico, político, cultural o étnico, pueden reestructurar a la humanidad misma, por que ustedes aman, piensas, crean, evolucionan, porque la comunidad es su esencia, su existencia, porque la hermandad para ustedes está no sólo en su sangre, su raza, está en todo aquél despojado de lo que ustedes tienen más; justicia, dignidad, libertad, porque en ustedes está la integración real de la Latinoamérica unificada, el sueño bolivariano, porque la lucha de resistencia a la que han sido arrojados para salvaguardar su pensar, vivir y existir es condición de un continente y más; y hoy puede ser el arma bajo la que OTRO MUNDO SEA POSIBLE, y se pueda construir UNO DONDE QUEPAN MUCHOS MUNDOS.

1 comentarios:
Nada que agregar, en este tiempo en el que he tenido la suerte de conocer de cerca la realidad del pueblo mapuche me he dado cuenta de los que aquí has señalado, en ellos, en su forma de relacionarse con el mundo natural y entre ellos mismos está la forma de lograr el sueño, aquel en el que somos todos iguales, ese otro mundo que tenemos la obligación de construir.
Un abrazo mi amiga.
Publicar un comentario